Si buscas estadística de temas de oposiciones, casi seguro no quieres un gráfico bonito: quieres dejar de decidir a ojo cuántos temas meter en el cupo de septiembre. El sorteo no es un presentimiento. Es combinatoria. Y se lee mal con mucha facilidad.
Esta guía no sustituye a tu convocatoria: el temario total (N) y el número de bolas o temas extraídos (n) los fija cada proceso. Aquí te enseña a interpretar la probabilidad y a convertirla en un cupo de estudio realista. Para el cálculo automático, usa la calculadora de temas de oposición y probabilidad de éxito.
Qué mide (y qué no mide) la estadística del sorteo
La cifra útil es esta: probabilidad de que salga al menos un tema que tienes realmente preparado. Se calcula con combinaciones:
P(al menos 1) = 1 − C(N−K, n) / C(N, n), siempre que te queden suficientes temas sin preparar. K es el número de temas que puedes escribir a tiempo de examen, no los que «has leído alguna vez».
Esa probabilidad no es la probabilidad de aprobar. Aprobar exige redactar con calidad, citar normativa vigente y aguantar el reloj. Un 85% de cobertura del sorteo con temas flojos sigue siendo un riesgo alto.
Ejemplo didáctico: 25 temas y 2 bolas
El ejemplo siguiente es ilustrativo (el mismo marco que usamos en la calculadora: un temario corto con dos extracciones). Verifica siempre N y n en el PDF de tu convocatoria; no copies el cupo de otra comunidad ni de un grupo de WhatsApp.
- 10 temas listos → P(al menos 1) ≈ 65%. Uno de cada tres sorteos te deja sin tema.
- 15 temas listos → ≈ 85%. El salto desde 10 es enorme (+20 puntos).
- 20 temas listos → ≈ 97%. Pasar de 15 a 20 suma +12 puntos; de 20 a 22 apenas +2.
Lectura práctica para septiembre: el rendimiento de estudiar «cinco temas más» no es lineal. Al principio cada tema extra recorta mucho el agujero; al final pagas muchas horas por una mejora mínima. Si tu proceso extrae más bolas o el temario es más largo (típico de Secundaria), los números cambian: por eso hay que meter N y n reales en la calculadora, no una regla de tres.
4 errores al leer la estadística de temas
1. Confundir «que salga un tema» con «aprobar»
La combinatoria solo cubre el sorteo. Si el tema sale y tu esquema no cita el decreto autonómico ni cierra la situación de aprendizaje, la estadística no te salva. Cuenta como K solo lo que puedes desarrollar en el tiempo real del escrito.
2. Multiplicar o sumar porcentajes a ojo
El clásico: «estudio 15 de 25, hay 2 bolas, 15/25 × 2 = 120%». Eso no es probabilidad, es aritmética rota. Las extracciones no se suman como si fueran independientes y sin reposición mal modelada. Usa combinaciones (o la calculadora), no una regla de tres.
3. Añadir temas «por si acaso» sin mirar el salto real
En el ejemplo de 25/2, pasar de 10 a 15 temas mejora ~20 puntos. Pasar de 20 a 22 mejora ~2. Si en septiembre te quedan 6 semanas, esas dos últimas unidades casi siempre rinden más como repaso espaciado de los 15–18 sólidos que como temas nuevos a medias.
4. Inflar K con temas «vistos»
Un subrayado no es un tema. Haz este ejercicio hoy (sin cronómetro de examen aún, pero con límite de 45–60 minutos): elige un tema al azar de tu lista y redacta introducción + 3 epígrafes + cierre normativo. Si no sales, no cuenta en K. La estadística con K inflado te empuja a una falsa seguridad.
Método de 20 minutos para fijar tu cupo de septiembre
- Abre tu convocatoria y anota N (temas del temario) y n (bolas o temas que extrae el tribunal). Si no está claro, no inventes: revisa el anexo del proceso o el extracto del BOE/boletín autonómico.
- Mete esos números en la calculadora de probabilidad de temas. Calcula tres cupos (conservador, realista, ambicioso).
- Elige un objetivo de cobertura del sorteo (muchas opositoras se sienten cómodas en el entorno 80–90% de «al menos un tema», pero es una decisión personal, no una garantía de plaza).
- Traduce K a semanas. Si te salen 18 temas y tienes 8 semanas, son ~2 temas nuevos/semana más 1 bloque de repaso. Encaja esas franjas en un calendario semanal de estudio, no en un «estudiaré cuando pueda».
- Revisa K cada dos semanas con el ejercicio de redacción. Si un tema baja de calidad, sácalo del cupo o reprográmalo: la estadística solo vale si K es honesto.
Si además te toca entender el número de orden y cómo se extrae el tema el día del ejercicio, completa el mapa con qué es el sorteo y cómo te afecta el número de orden.
De la cifra al plan (sin normativa inventada)
El dolor que resuelve este artículo es simple: estudiar de más o de menos por un número mal leído. Opolevel no sustituye tu convocatoria, pero sí te ayuda a convertir el cupo en tareas semanales, a practicar supuestos y a corregir borradores con un coach que trabaja con legislación educativa real (BOE y decretos autonómicos), no con respuestas genéricas. Si quieres el flujo completo de decisión, sigue los 4 pasos para usar el simulador de sorteo en septiembre.
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